En silencio

Qué difícil convivir con el silencio. Según el día, la causa parece depender. Puede ser por una sensación de soledad que nos invade, por pelotear pensamientos intrusivos que no acechan o por rellenar una vida que se siente vacía en ese instante. Cada vez más somos los que nos reconocemos en aquel que vive con la mirada pegada al teléfono y los auriculares bien colocaditos en las orejas. Podemos barnizar esta dependencia con la justificación de estar escuchando un podcast educativo o respondiendo un email urgente pero la realidad es que nos hemos convertido en dependientes al ruido. Una vida sin ruido nos parece una vida vacía y parece que nos hemos olvidado de la espiritualidad, que solo es capaz de nutrirse en un ambiente sereno y lleno de silencio

El silencio nos permite dejar que nuestra propia creatividad florezca sin que sea pisada por el ruido de fuera. El silencio nos permite reposar aquellas ideas recolectadas en un día de mucha actividad. El silencio nos permite liberar todos los sentimientos embotados en algún lugar del cuerpo para después sentirnos más ligeros. Solo a través del silencio lograremos para el mundo por momentos y nutrirnos de lo que nos rodea y sobre todo, de nuestro interior, de nuestro potencial. 

Se habla mucho de que somos la sociedad más preparada de la historia, pero tenemos demasiada información y formación y a pesar de también tener la mayor esperanza de vida, no tenemos tiempo suficiente para digerir e interiorizar todo lo que se nos ofrece. Tenemos al alcance de nuestra mano más de lo que jamás hubiese podido imaginar el ser humano, Google es la memoria más superdotada del mundo. Aún así, parece que ni con ella ni gracias a ella somos capaces de crear seres tan sabios como Platón o personajes tan creativos como Mozart. La baja esperanza de vida no parecía restringir su capacidad de creación. Franz Schubert vivió tan solo 31 años y compuso algunas de las sinfonías, óperas y canciones más bellas, quedando como uno de los más importantes representantes de la música de todos los tiempos. Newton, por ejemplo, decía que el grueso de los trabajos que lo catapultaron a la fama los realizó antes de 1668, cuando no pasaba de los 25 años. 

¿Y con qué contaban estos genios que nosotros no? Yo diría que con tiempo de calidad, con espacio mental y con certeza de que ellos tenían algo que aportar al mundo. Esto último quedará para otra entrada pero la inseguridad generada por el acceso a tantos gurús e información referenciable parece a veces colisionar con nuestra capacidad de creación. A veces me pregunto cómo puede ser que los más pequeños tengan más herramientas para imaginar y crear y según vamos creciendo dejamos de tener esta habilidad. Quizá habría que pensar en lo que la educación actual y la sobreinformación nos arrebata, porque la realidad es que estamos escasos de pensadores, creadores y filosofía. Podemos darle una vuelta a estos último en silencio. 

 
 

Comparte esto:

Me gusta esto:

Me gusta Cargando...

Descubre más desde BEAUTY HEALS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo